Cuando observamos por vez primera un cuadro de Mark Rothko, nos preguntamos: ¿Qué es esto?, ¿Qué es lo que estoy viendo?, ¿porqué debo emocionarme? Sin embargo, hay que entender que Rothko no pintaba formas, pintaba sentimientos.
Markus Rothkowitz pintor estadounidense de origen ruso nació el 25 de septiembre de 1903.
La familia del pequeño Mark emigró a los Estados Unidos, cuando tenía 10 años estableciéndose en Portland, Oregón.
Rothko estudió en la Universidad de Yale, pero la abandonó para mudarse a Nueva York en 1923 y dedicarse al arte.
Mark es considerado uno de los artistas más influyentes del siglo XX.
Los años 40’s.
A principios de la década Rothko encontró el camino que lo haría famoso, después de experimentar por algunas corrientes artísticas que estaban en boga. Encontró en los enormes lienzos, en gigantescas pinturas que levitaban en los muros de las galerías,
bloques de color flotantes, para Mark Rothko esos campos de color eran algo mas que abstracción. Era su canal de comunicación de lo humano y lo universal, la soledad, la esperanza, la tragedia, el éxtasis.
Rothko pretendía que el público se adentrara en el lienzo, que se envolvieran, que pudieran experimentar algo divino y espiritual.
¿qué es esto?
Su obra transmite calma y serenidad, aunque tuvo una vida turbulenta y depresiva. El arte de Rothko nos enseña que su arte no necesita de formas, ni figuras o narrativas que describan un entorno complejo.
Rothko es aquel animal que acecha y ataca monumentales telas, desde lo más primigenio que ha conocido el ser humano: el color. Pintaba suaves y delicadas capas de pintura cubriendo, de forma uniforme las telas, recomendaba observar sus cuadros a cierta distancia, para que la distancia sea aún más evocadora… mística.
El borde de la cornisa, el abismo.
Rothko transitaba entre largos episodios de depresión y tristeza. Se dice de alguna manera que observó el límite del precipicio, sus miedos, todas las inseguridades, sus monstruos personales. Aquellos desafíos íntimos… avanzó hasta caer, y el abismo finalmente abrió sus fauces devorándolo el 25 de febrero de 1970, se encontraron heridas en ambas muñecas además una sobredosis de antidepresivos. Mark Rothko muere en su estudio a los 66 años. Algunos meses atrás luchaba con todas sus fuerzas contra la depresión y el alcoholismo, había sido diagnosticado con un aneurisma de aorta, y le habían prohibido pintar telas de gran formato. Sin embargo, siguió pintando hasta el final.
Rothko por siempre.
-
No firmaba sus cuadros, decía que la pintura debía ser la protagonista, la pintura debe hablar por sí sola.
-
Fue profesor de niños en Brooklyn, esa experiencia marcó su interés por la simplicidad y la emoción pura.
-
Lo contrataron para decorar el restaurante del Four Seasons de Nueva York, pero devolvió el dinero. “no quiero que mis pinturas sirvan de decoración, para millonarios mientras comen”.
-
En 1971, se inauguró la capilla Rothko en Houston, Texas, que alberga 14 de sus obras más importantes. La capilla es un espacio sagrado que invita a la reflexión y la contemplación.
-
Era obsesivo con la luz: pedía que sus obras se expusieran en salas pequeñas, con iluminación tenue, como si fueran altares.
“El arte, para mi es una anécdota del espíritu…” M.R.
Mi top 10 de las obras más importantes de Mark Rothko.
1.- No. 61 (Rust and Blue) (1953)
2.- “Four Darks in Red (1958)
3.- No. 14 (1960)
4.- “Red on Maroon” (1958)
5.- “Seagram Murals” (1958-1959)
6.- “Untitled Violet, Black, orange, Yellow on White and Red” (1953)
7.- No. 61 II (Rust and Blue) (1953)
8.- “Black on Grey” (1969-1970)
9.- No. 15 (1951)
10.- “Untitled (Red and Blue) (1953).
PDF