Este 19 de mayo de 2025, en la ciudad de Toluca, Capital del Estado de México, se llevó a cabo la presentación del libro “La vejez en el cine”, de la autoría de Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán y Armando Meixueiro Hernández.
Me tocó quizá la parte de la exposición que brindó al auditorio mayor curiosidad, les transmití el sabor que me dejó este libro, sabemos todos que el cine nos transporta a escenarios, en un principio ajenos a nuestra vida, pero que conforme vamos viendo los filmes vamos encontrando un sin número de coincidencias e incluso anécdotas de cada uno de nosotros.
Fui afortunada de intervenir después de los autores del libro, ya que con ello me ahorraron los calificativos exactos para describir la narrativa del libro, ya que ellos se expresan con absoluta practicidad en sus palabras, y justo así está escrito el libro, con naturalidad; con la certeza del significado de mis palabras, afirmo que quienes tengan este libro en sus manos, lo van a digerir de una forma maravillosa, lo van a tomar y no lo van a soltar hasta terminarlo; los autores hacen un recorrido muy puntual de todas las películas que seleccionaron, en diferentes contextos de la gente mayor, sean personas productivas, hayan sido personas egoístas, solitarias, incluso personajes que, no obstante su egoísmo, al final quisieron dar algo y servir para alguien; son extraordinarias las películas, con numerosos premios muchas de las elegidas, cada uno de nosotros tenemos actores preferidos, y por esa razón se quedaron más en mente, con actores como Anthony Hopkins, Gerard Depardieu, Morgan Freeman, Jack Nicholson, y muchos otros de esa misma estatura histriónica.
La vejez, la adultez mayor, la ancianidad, además de tener frases muy profundas a lo largo del libro, que atrapan, que son muy claras y son muy reales, una frase me fascinó y que en mi sentir resume el libro: “La vejez es una etapa para ponerse a prueba y vencer!”; la vejez no implica bajar los brazos, sino todo lo contrario, la vejez es una oportunidad de retarse, de ser valientes, de atreverse, de renunciar a estándares impuestos por la familia.
Cada línea de este libro enmarca expresiones gráficas de situaciones que invitan a la reflexión, que nos invitan a ver las cosas desde otra perspectiva y a tener una mayor consideración por el presente; convencen que la representación de la vejez en el cine no sólo es para hacer soñar a la gente, sino que se trata de cambiar las cosas y hacer que la gente reflexione y aprenda sobre esas expresiones de vida y del espíritu de los protagonistas.
Así, luego de ver reflejadas todas esas enseñanzas en los filmes elegidos para este libro, me queda el compromiso de esforzarme, cada día, hasta llegar a ser el relevo de los que hoy tienen el privilegio de estar en su etapa de vejez, y ser digna de transmitir la sabiduría que alimenté en mi existencia y sobre todo la heredada de nuestros ancestros.
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