¿Amantes del deporte? ¿Del cine? ¿De la preservación del ambiente? Hace algunos años conocí a un maestro indisciplinado que durante las sesiones de clase retomaba temas de política, de fútbol, cine, libros y obviamente, ciencia.
Muchas mañanas le dijimos al maestro Armando que era complicado levantarse temprano los sábados para acudir a la escuela, pero sabíamos que la clase, su clase, valía el sacrificio. Nunca se hizo tediosa ni desgastante, al contrario, entre charlas sobre ciencia y las dinámicas escolares, ampliamos nuestras concepciones acerca de la alfabetización científica e incluso revisamos en las asignaturas de ciencias naturales y química, el desarrollo del contenido de mezclas a lo largo de los diversos niveles de la educación básica, ya que siempre recibimos apoyo de nuestro querido profesor.
En esta época globalizada donde la información abunda y las personas desean obtener algún beneficio de su presencia en internet, este profesor, junto con el maestro Rafael Tonatiuh y otros docentes indisciplinados y leales amigos, siguen apostando por compartir el conocimiento, lo que los ha llevado a nutrir mes con mes una revista que ahora cumple 15 años de existencia.
Pálido punto de luz no sólo es una frase que refleja su interés por la ciencia, sino que representa un espacio para quienes deseen compartir sus pensamientos a través de escritos de diversa índole, desde un medio de expresión artística hasta una crítica social.
Con múltiples secciones para todos los gustos e intereses, este equipo de trabajo siempre aprecia los textos de quienes deseen colaborar, mostrando que el conocimiento no es exclusivo, sino que es una construcción social disponible para todos los que quieran aprovecharla.
Durante los últimos años he podido participar en este proyecto, escribiendo sobre los temas que me apasionan y también enfrentándome a retos nuevos que me han hecho investigar para poder dar una opinión al respecto. De igual forma, he leído las aventuras y desventuras del maestro Labastida, quien enfrenta las ironías docentes actuales con gracia y optimismo, mientras trata de llevar a cabo su labor diaria.
Es un honor poder participar en este proyecto y conocer a estos maestros que disfrutan compartir e impulsar a los demás. Espero que continúen con esta magnífica revista que cuestiona pensamientos, amplía panoramas y propicia la transformación de muchas realidades.
¡Felices 15 años! Que sigan cosechando éxitos.
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