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Martes, Mayo 26, 2026

Hace casi cinco meses, un 6 de abril de 2025, la comunidad universitaria de la Facultad de Estudios Superiores Aragón de la Universidad Nacional Autónoma de México perdió a Berenice Giles, una joven fotógrafa y estudiante del diplomado en Desarrollo, Creatividad e Innovación de Negocios Tecnológicos y Digitales, Diplomado con Opción a Titulación en el cual fui su docente y que le permitiría obtener el título de Licenciada en Comunicación y Periodismo.

Berenice fue una persona apasionada por contar historias a través de lente, en defender las causas sociales y los derechos de los animales que la llevó a ser vegana y a trabajar en un proyecto junto con su compañera Belmaris en el diplomado para crear el plan de negocios de una empresa llamada Can Cat Gourmet, empresa que se dedicaría a crear comida sólida para perros y gatos. Su partida de este mundo ocurrió mientras ejercía el fotoperiodismo, aquello que amaba profundamente, cubriendo un festival de música, en donde una grúa con una decoración no autorizada por protección civil calló justo en el momento donde ella se encontraba, provocando su muerte casi instantánea, pero Berenice no fue la única afectada, pues este hecho también le quitó la vida a otro estudiante de nombre Miguel Ángel Rojas.

Una semana antes de su fallecimiento, Berenice realizó la presentación final de su proyecto académico del diplomado y justo el día de su partida era su última clase en la cual me pidió permiso para faltar y accedí porque nunca tuvo faltas y tenía todos los requisitos académicos, al terminar la presentación final se me acercó y me volvió a preguntar si le daría permiso de no ir a clase y le dije que no había problema, recuerdo que le dije, "Recuerda que cuando los alumnos faltan por irse de vacaciones o a divertirse tienen que traernos algún recuerdo a sus profes, así que me tienes que traer alguna playera, llavero, bandera o detalle del festival", Bere me dijo, "Profe pero ya no nos veremos hasta la ceremonia de entrega de reconocimientos del diplomado, mejor le mandaré las fotos que tome en el festival" a lo que con una sonrisa respondí " Ándale pues" Sin saber que ese sería mi último contacto con ella.

Al enterarme por medios de comunicación sobre su pérdida de este mundo me dispuse a acudir al velorio y a comentarle a los papás que Bere había concluido con excelencia los requisitos académicos para titularse; iba con la idea de dos escenarios, uno en qué los papás me recibieran y otro en qué me dijeran que no querían su título, pues querían a su hija con ellos, por fortuna paso el primer escenario. Días antes, yo había tenido un descuido que me generó un esguince de tobillo ( del cual aún me encuentro en proceso de rehabilitación) y aunque en ese momento ya estaba en terapia física y rehabilitación, me provocó una nueva lesión, pues mientras regresaba a casa del velorio, en Avenida Reforma de la CDMX vi una tienda de mascotas que vendía productos similares a su proyecto presentado por Bere y por ver la tienda y recordarla, me descuide y me volví a doblar justo en donde tenía el esguince.

Comencé a tener contacto directo con sus papás y en su momento recibieron en nombre de su hija, el diploma que ella se había ganado con dedicación en una emotiva ceremonia en la FES Aragón, está ceremonia no fue únicamente para nuestro diplomado, si no para otros más y cuando pasaron a sus papás y a su hermano a recibir su documento académico, los otros diplomados sin conocerla y sin saber que sus papás estarían presentes celebraron su presencia y recordaron a Bere con aplausos. Hace un par de meses, el papá de Bere el Doctor Raúl Giles me pidió autorización para dar mi testimonio con la Fiscalía, ya que estaban reconstruyendo su historia de vida, en esa ocasión también acudió la profesora Nelida Cartujano, quien es coordinadora del Diplomado, mientras sucedían las entrevistas ante una psicóloga forense y una trabajadora social forense, preguntaron sobre sus calificaciones, comenté que el trabajo final de ella y sus compañeros de generación nunca los revise y de manera automática les puse 10 a todos, esto nunca lo hago pero en esa ocasión no tenía ánimos, ganas ni el corazón de llegar al nombre de Berenice y ver un trabajo entregado y que ella no esté en este plano terrenal, al comentar esto, el vaso de un té chai de la profesora Nelida comenzó a sacar el líquido como si este hubiese explotado, tiempo después mientras avanzaba la entrevista y al profundizar en el tema, algo similar volvió a suceder, pero ahora mi vaso de frappé comenzó a tronar, como a recordar que Bere estaba su energía con nosotros y quería salir a manifestarse o incluso a protestar por no calificar. Lo vivido por Berenice nos confronta con una pregunta urgente: ¿qué significa educar a jóvenes universitarios hoy?

Durante años hemos pensado la educación en términos de ciencia, técnica y creatividad; pero lo ocurrido con Berenice nos recuerda que la formación universitaria debe incluir también la seguridad, la ética y la preparación para los riesgos reales que enfrentan jovenes universitarios en México. En la universidad, solemos ensayar proyectos de clase, pero rara vez ensayamos protocolos de vida. Apenas hace unos meses, mientras daba clases en FES Aragón un estudiante tuvo un ataque de pánico que lo llevó a romper vidrios de un área académica, generando pánico colectivo porque nadie sabía qué era lo que pasaba, incluso se rumoraba que estaba armado y quería atentar contra la comunidad, algunos alumnos me pedían que los dejara irse a casa y les dije que era más peligroso salir del salón al patio, que esperáramos indicaciones y que si en su momento era necesario pondríamos objetos en la puerta y nos pondríamos techo tierra, por fortuna la situación no paso a mayores y se controló. En otro momento, hace tres semanas tras un leve temblor, también dando clases, no existió instrucción clara de protección civil que señalarán protocolos de regreso seguro a los salones de clase.

Si en algo tan cotidiano como un temblor o un miembro de crisis de un alumno estamos desprotegidos, ¿cómo esperamos que nuestros estudiantes enfrenten con preparación escenarios de riesgo en su ejercicio profesional? Las revistas educativas, como Pálido punto de luz, cumplen un papel fundamental en difundir experiencias, generar debate y reflexión, pero también son espacios para visibilizar estas carencias y en abrir un debate colectivo: Necesitamos una cultura educativa integral, una cultura que forme profesionales críticos, creativos y valientes, pero también protegidos, acompañados y conscientes de su dignidad. Berenice no está, pero su memoria se transforma en un llamado:

1. A legislar por la seguridad de los estudiantes fuera del aula.

2. A incluir en los planes de estudio materias sobre protocolos de seguridad, ética, autocuidado y primeros auxilios.

3. A construir en la educación un verdadero “punto de luz” frente a las sombras de la violencia. Porque la educación universitaria no sólo es una ciencia: es también un acto de vida y cuidarla es nuestra responsabilidad

Sacapuntas

Mario Patrón

El timbre de las 8

Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán y Armando Meixueiro Hernández
“pálido.deluz”, año 15, número 180, "Número 180. Aniversario Pálido punto de luz. (Septiembre, 2025)", es una publicación mensual digital editada por Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán y Armando Meixueiro Hernández, calle Nextitla 32, Col. Popotla, Delegación Miguel Hidalgo, Ciudad de México, C.P. 11420, Tel. (55) 5341-1097, https://palido.deluz.com.mx/ Editor responsable Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán y Armando Meixueiro Hernández. ISSN 2594-0597. Responsables de la última actualización de éste número Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán y Armando Meixueiro Hernández, calle Nextitla 32, Col. Popotla, Delegación Miguel Hidalgo, CDMX, C.P. 11420, fecha de la última modificación agosto 2020
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