En una época donde la ciencia estaba reservada para hombres de bata, una mujer decidió romper los estereotipos de su género y dedicarse a investigar sobre el universo, confiando en su capacidad para comprender sus secretos.
Julieta Fierro representa a esa científica mexicana capaz de hacer ciencia y compartirla, a lo largo de los años se caracterizó por brindar explicaciones sencillas sobre temas diversos, con el propósito de que las personas pudieran acercarse a conceptos y teorías científicas sin miedo a su complejidad.
Autora de múltiples libros y conferencista en diversos escenarios, nos demostró que se puede combinar la vida familiar con el desarrollo profesional. Su presencia se convirtió en un referente de la divulgación científica, demostrando que la ciencia está al alcance de todos y que cualquier persona es capaz no sólo de comprenderla, sino también de hacerla.
Decidida a romper con los estereotipos de los científicos locos vestidos con bata blanca, Julieta se presentaba con ropa casual y materiales cotidianos, para demostrar que se puede acercar a cualquier persona, en especial niños, al conocimiento científico.
Su presencia como mujer también ayudó a abrir el camino para nuestro género, porque a pesar de la modernidad y la lucha constante por la igualdad, todavía se piensa que algunas profesiones son exclusivas de los hombres, debido a su complejidad y características. Julieta no sólo siguió adelante a pesar incluso de su propio padre, sino que también se convirtió en un ícono internacional de la divulgación científica.
A lo largo de los años siguió con su labor, aprovechando también la tecnología actual para poder llegar a más personas, sin importarle nunca su apariencia física o las canas que cubrían su cabeza en los últimos años, porque el mensaje que compartía siempre fue más importante.
Sin duda, perdimos a una gran científica y divulgadora, pero su legado perdurará a través del tiempo, mientras sus enseñanzas y actitud se mantendrán vivas en la mente de todos los que nos vimos influenciados por su existencia. ¡GRACIAS JULIETA, ahora brillarás junto a las estrellas que tanto te fascinaban!
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