Búsqueda

Lunes, Abril 20, 2026

I

Ya estaba iniciando el nuevo año y el semestre en la universidad donde el profesor César Labastida labora por contrato hace años, luego de los jaloneos en el que un paro estudiantil, en forma ambigua, se estaba lamiendo heridas y degustando logros y dudosas promesas.

Después de una recalendarización sin muchas concesiones y de apretar el semestre (“para no perderlo y comenzar el siguiente con ánimos recargados y llenos de ánimo…”), el profesor Labastida recibió una designación con instrucciones irrefutables para el nuevo horario de cursos e impartición de las clases.

En uno de los salones más grandes, porque la lista determinaba 32 estudiantes y el curso de “Educación y Sociedad en América Latina” de 12:00 a 14:00 Hrs., llegó pasados varios minutos del mediodía, el resignado maestro Labastida cargando su portafolio. Los estudiantes en el aula no estaban esperándolo en silencio. Había un ambiente de tianguis en el que algunos alumnos platicaban y comían su almuerzo, sentados en las bancas. Otros charlaban de pie o regresaban de los baños. Pocos estaban atentos con libreta y pluma en ristre.

Al fondo del salón, un grupo de tres chicas montaban un espectáculo; bailaban y cantaban con música de reguetón que emergía de una pequeña bocina portátil.

Ella perrea sola…

Ey, ey, ey, ey, ey…

Ey… Ella perrea sola…

Perrea sola, ella perrea sola, sola, sola, ey…

¡Silencio por favor! —Interrumpió el profesor Labastida. —Vamos a iniciar la clase. Allá atrás, apaguen esa música y los demás, guarden sus alimentos.


César Labastida empezó la clase describiendo el título, encuadre, propósito, temario y evaluación del curso, además de pasar lista y preguntar, alumno por alumno, quiénes eran, cuáles eran sus gustos y qué expectativas tenían con respecto a la asignatura.

Hablaron Guadalupe Armenta, Paola Bonilla, Sayuri Cabrera, Mario Cárdenas… Pero al nombrar a una de las chicas que bailaba y cantaba al fondo del salón, el profesor Labastida escuchó asombrado:

Mi nombre es Carolina Suárez y a mí me gusta bailar y me gusta mucho el reguetón. Profe, ¿usted sabía que Bad Bunny acaba de ganar un Grammy por su álbum “Debí tirar más fotos”? Y bueno, espero que en esta clase aprendamos mucho sobre Latinoamérica.

Algunos estudiantes celebraron el desparpajo con el que se expresó Carolina y miraban con picardía al docente, esperando algún comentario incómodo o prescriptivo. César Labastida sólo respondió que desconocía esa música popular y a ese cantante; y que esperaba que sí se cumplieran muchas de sus expectativas.


II

Al terminar la sesión, el profesor César Labastida se dirigió a la improvisada sala comedor, que acababan de habilitar en la universidad. ¡Uno de los más sonados triunfos del movimiento estudiantil! Sin embargo, apenas estaban levantando las frágiles paredes de triplay alrededor de la sala y el horno de microondas seguía sin funcionar.

César no pudo calentar la rebanada de pizza que llevaba, ni el café que tenía preparado. Así que se sentó junto a un colega para conversar mientras se engullía los alimentos fríos.

Qué tal Yermo, ¿cómo te va?

Pues bien, Labastida, aquí sufriendo las inclemencias de la situación. Empezando clases, sin comedor y sin paga. Dicen que Hacienda todavía no autoriza nuestros contratos, por lo que es muy probable que no nos paguen esta quincena.

¡Qué poca..! Y eso que el secretario dijo que esta injusticia no volvería a repetirse.

Pues sí, Labastida, sólo les doraron la píldora a los estudiantes para que terminaran el paro y pues a nosotros, también.

¿No te parece que los alumnos y profesores hemos sido muy ingenuos?

Estos muchachos de la Generación Z son muy irresponsables, superficiales, poco comprometidos y están muy enajenados. Me queda claro que fueron manipulados para hacer el paro.

¿Tú crees que sea así, Yermo? En la clase de hoy pregunté por sus gustos y aunque reconozco que no entiendo en general su visión del mundo, creo que sí tienen claridad en algunas cosas. Además, creo que el paro estudiantil les permitió aprender cosas y comprometerse en algo…

Mmm… pues no estoy tan seguro, Labastida.

Bueno, hasta una chica demostró un interés inexplicable por el reguetón y el tal Bad Bunny.

Ay Labastida, el reguetón no es música y ese Bad Bunny no canta ni tiene buena dicción. Además, sus letras son infumables.


III

El profesor César Labastida ya había colocado el proyector y la computadora para iniciar la clase del mediodía con una presentación de power point donde se hacía un recuento de las pedagogías del siglo XX y les recordaba a sus estudiantes que la mirada de la pedagogía oficial despreciaba, en general, los enfoques latinoamericanos.

Mientras César Labastida pasaba lista, Carolina se acercó al escritorio y preguntó:

¡Profe, profe! ¿El domingo vió el Súper bowl?

No, Carolina, a mi no me gustan los deportes gringos y el fútbol americano me choca.

Pero profe, es que en el show del medio tiempo estuvo Bad Bunny y estuvo buenísimo. De lo que se perdió. —Y la estudiante se retiró hacia su banca, bailando y canturreando: —No, no te puedo olvidar... No, no te puedo borrar... Tú me enseñaste a querer… Me enseñaste a bailar…

Al terminar la sesión, la alumna, adoradora del reguetón, volvió a acercarse al profesor Labastida, mientras recogía y guardaba el equipo de proyección.

Oiga profe, si en pedagogía sólo nos enseñan autores europeos y gringos como lo acaba de explicar. Y si conocemos a muy pocos pedagogos latinoamericanos, ¿no es culpa de que somos malinchistas y de que no creemos en nosotros mismos?

Puede ser que sí… —Respondió el maestro César. —Por eso es importante conocer nuestra historia y tratar de reconocer las alternativas culturales de nuestros países latinoamericanos…

Profe, pues debería escuchar el show de Bad Bunny en el Súper bowl porque yo veo que tiene muchas cosas como latinoamericanas, de las que explicó hoy en la clase. De verdad, vea el show. —Y se alejó del salón, desentonando y bailoteando: —Quieren quitarme el río y también la playa… Quieren al barrio mío y que tus hijos se vayan… No, no suelte' la bandera ni olvide' el lelolai… Que no quiero que hagan contigo lo que le pasó a Hawái…


IV

Arrastrado por la curiosidad, el profesor César Labastida buscó el espectáculo de Bad Bunny en Youtube y se sorprendió al encontrar, no nada más el video de alrededor de 13 minutos, sino que aparecieron una decena de videos que analizaban el show de medio tiempo del Súper Bowl.

César Labastida seleccionó algunos videos de YouTube para verlos después de observar detenidamente el afamado show del reguetonero. También descubrió que, en la prensa nacional, infinidad de columnistas habían publicado comentarios sobre el susodicho espectáculo de Bad Bunny. Sin duda, merecía una mayor atención aquel evento que a Labastida nunca le había parecido significativo.

De este modo, el maestro Labastida, fiel a su instinto de investigación, organizó una estrategia de análisis. Revisó y recopiló, primero, un conjunto de artículos publicados en periódicos. De entrada, identificó alrededor de veinte textos entre los diarios La Jornada, Excélsior, Crónica, Reforma, La Razón, El Financiero, Milenio y El Sol de México. En segundo lugar, escogió algunos de ellos y sintetizó sus contenidos para luego compararlos con dos videos que consideró más importantes (uno de Juan Carlos Monedero y el otro del puertorriqueño Ramón Grosfoguel). Así, imbuido en las entrañas del evento y el espectáculo de Bad Bunny, comenzó a reflexionar.

En El Financiero, César leyó la columna “Bad Bunny: industria, lenguaje, resistencia” de Ciro Murayama y entendió que el género en el que se mueve Benito Antonio Martínez Ocasio se le identifica como “música urbana latina” y que desde los noventa del siglo pasado ya se estaba forjando una explosión latina cuando la industria apostó por figuras como Ricky Martin, Shakira o Enrique Iglesias; y artistas bilingües como Selena, Marc Anthony y Jennifer López. Con las plataformas digitales en el siglo XXI, la difusión se multiplicará de tal manera que la “música urbana latina” pasará de la periferia al centro del mercado global, contexto en el que arriba Bad Bunny y permite que sea elegido para el espectáculo del evento deportivo más significativo de EEUU.

En Excelsior, Carlos Kenny Espinosa explica cómo la final de la NFL ha conseguido una audiencia impresionante que, en algunos casos, supera la de los Juegos Olímpicos y otros eventos deportivos, y en donde las televisoras obtienen inconcebibles ganancias. La final de 2026 supone un récord de audiencias por lo que Bad Bunny fue visto por millones de espectadores en uno de los espectáculos más politizados en la historia de este deporte.

En La Jornada, César encontró el artículo de Antonio Gershenson que, tomando como caso singular el espectáculo de Bad Bunny, describe cómo se pueden conjugar tres elementos para provocar una denuncia, una protesta o una alternativa esperanzadora. Estos son, según el columnista: la conciencia, el deporte y la cultura…

El profesor Labastida se quedó sentipensando y, sin mucho esfuerzo, fue recordando eventos en los que se han conjugado conciencia, deporte y/o cultura popular. Rememoró el partido entre Argentina contra Inglaterra, en el Mundial de 1986, en el que Maradona le anota dos goles a la selección británica, después de la Guerra de las Malvinas en 1983. También le llegó a la mente el documental que realizó Kusturica en el 2008 sobre el Diez argentino, titulado así: Maradona por Kusturica. También aparecieron en su conciencia innumerables ejemplos de artistas, compositores, músicos e intérpretes que han constituido, desde las expresiones populares, interesantes propuestas y alternativas culturales: La negra Mercedes Sosa y el Manifiesto de la Canción Latinoamericana, La nueva trova cubana, El Tercer cine de “El Pino” Solanas y Getino, la propuesta uruguaya de Agárrate Catalina, León Gieco, Violeta Parra, el Teatro del Oprimido de Boal, Chico Buarque, los muralistas, Marta Gómez, Víctor Jara, Banksy, los Folkloristas, Inti Illimani… Y al tiempo en que incluyó a Bad Bunny sin dudarlo, no pudo excluir de esas alternativas culturales la experiencia culinaria que vivió en Cartagena con la propuesta poético-gastronómica de la Nena Cantillo en su Vieja Guardia y el recorrido en esa misma ciudad caribeña, con el cronista local Ricardo Chica Gelis, de lo que queda de antiguos cines sin techo, hoy decorados de grafitis…

Y el profesor César Labastida siguió sentipensando, vagando con su mente y corazón en aquellos barrios recreados por gente con cultura, memoria, diseño, talento, pasión y resistencia; esos sitios míticos de la Habana, Bogotá, Buenos Aires, Medellín, Teapa, Mendoza, Montería, San José, Ibagué, Guadalajara, Montevideo, Ciudad de México, La Ventanilla, Tijuana, Puerto Peñasco, Santiago, San Cristóbal de las Casas, Los Ángeles y Río de Janeiro.

Sacapuntas

Josemari Sarasola
Antonio Gramsci
Slavoj ZizeK

El timbre de las 8

Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán y Armando Meixueiro Hernández

La Clase

Mentes Peligrosas

Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán y Armando Meixueiro Hernández

Orientación educativa

Decisiones

Mario Antonio Ramírez Barajas

Mirador del Norte

Sala de maestros

Gabriel Humberto García Ayala
Víctor M. Toledo

Tarea

Jhon Wilmar Toro Zapata
Jhon Wilmar Toro Zapata
José Luis Mejía
Horacio Quezada Moreno
“pálido.deluz”, año 15, número 186, "Número 186. Cuando Culturas y Artes populares se vuelven Protesta, Esperanza y Alternativa. (Marzo, 2026)", es una publicación mensual digital editada por Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán y Armando Meixueiro Hernández, calle Nextitla 32, Col. Popotla, Delegación Miguel Hidalgo, Ciudad de México, C.P. 11420, Tel. (55) 5341-1097, https://palido.deluz.com.mx/ Editor responsable Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán y Armando Meixueiro Hernández. ISSN 2594-0597. Responsables de la última actualización de éste número Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán y Armando Meixueiro Hernández, calle Nextitla 32, Col. Popotla, Delegación Miguel Hidalgo, CDMX, C.P. 11420, fecha de la última modificación agosto 2020
Cuadro de Honor

Cuadro de Honor

Videoteca

Videoteca

Biblioteca

Biblioteca

Sitio creado por graficamental.com