De la soledad más sombría, en medio del velo del tiempo, una mente decadente prisionera entre sueños perturbadores, espesa neblina… testigo de dos guerras mundiales finalmente se presenta ante nosotros: Alfred Leopold Isidor Kubin, dibujante, ilustrador y escritor.
Kubin se movió entre el expresionismo, simbolismo y surrealismo. Pero en realidad habitó en un mundo propio hecho con sus propias manos, miedos e inseguridades.
Un territorio marcado por pesadillas, visiones místicas y obsesiones interiores donde la realidad se difumina poco a poco… poco a poco.
Oscuro e inquietante inicio.
Nacido en Leitmeritz (actual República Checa) Kubin tuvo una infancia solitaria y turbulenta. Su madre murió de tisis cuando tenía 10 años hecho que lo marcó profundamente. El pequeño Alfred vio a su padre cargar el cadáver llevándolo de un lugar a otro, gritando y llorando pidiéndole a los vecinos que resucitaran a su esposa.
Posteriormente culparía a su hijo de todas sus desgracias dejándole de hablar. Estos son algunos de los elementos primarios que más adelante se reflejaría en sus obras pobladas de espectros, cadáveres y criaturas híbridas.
Por las noches se escapaba por el bosque, le gustaba atrapar pequeños animales, torturarlos y matarlos. Se hizo amigo del sepulturero del pueblo, quien le permitía ver los cadáveres, tocarlos y hablarles.
Tras varios intentos fallidos de encontrar su camino y topándose con muchas desavenencias y frustraciones al grado de pensar en el suicidio frente a la tumba de su madre. En alguna ocasión consiguió un revólver, se hizo una marca en la sien para que el tiro fuera perfecto, jaló del gatillo, pero el arma estaba demasiado oxidada y fracasó en su intento. Después declaró que no tuvo el suficiente valor para intentarlo una vez más.
Al tiempo su padre se casa con su cuñada, y ésta muere por complicaciones en el parto.
El pequeño Alfred descubrió en el dibujo y la literatura como medios de salvación.
Estudio brevemente en la Academia de Bellas Artes en Múnich (1898), pero pronto abandonó los métodos académicos. En cambio, se sintió atraído por las obras de Goya, Odilon, Redón y James Ensor.
Aquellos artistas que también exploraban los abismos del alma humana, los recovecos de los temores con los seres inmundos que a diario nos rodean y persiguen. De ellos aprendió que el arte podía ser un espejo de los más horribles sueños, no sólo de la realidad visible y palpable.
La tormenta y el ímpetu.
En su estadía en Munich conoce la Pinacoteca de Munich quedando maravillado por las obras expuestas, regresa a su vida bohemia particularmente al café Elite donde se reunían pintores, conoce a Giorgio de Chirico. En aquella época y en todo ese tiempo de reclusión debido a sus múltiples enfermedades, continúa dibujando en base a sus constantes ataques depresivos que siempre lo están acechando. Hace copias de los dibujos de Goya y Munch a quien conoció y lo convence que la pintura es la mejor opción de vida.
Adopta el estilo de “la tormenta y el ímpetu” que es un movimiento alemán de la segunda mitad del siglo XVIII caracterizado por el énfasis de la emoción subjetiva, opuesta a racionalismo.
Estabilidad financiera, matrimonio y muerte.
Es invitado a exponer en Berlín recibiendo críticas positivas de su trabajo, aunque con poca venta sin embargo, un amigo le compra doce dibujos. Y otro le compra más de 40 litografías para hacer varias carpetas que se venden en cuestión de días.
Kubin se sumerge en la literatura de Kant a quien recurría en momentos difíciles emocionalmente hablando. Se reconcilia con su padre finalmente, quien se muestra orgulloso del éxito económico.
A los 25 años se compromete con Emmy Bayer, quien fallece apenas unos días antes de la boda, ante esto regresa a Kubin a una espiral de descontrol, tristeza y profunda melancolía.
Al tiempo conoce a Hedwig Grunder y contraen matrimonio (1904). Viajan juntos a Francia e Italia. Hedwig ya está enferma de un mal crónico y debilitante, se cree que era cáncer.
A la muerte de Kubin, Hedwig se suicida en la tumba del artista.
“La otra parte”
En 1907 sufre otra crisis, donde destruye la mayoría de sus obras, poco después fallece su padre y su esposa es internada. Kubin presenta una gran apatía para crear y sólo lee textos de índole místico. Posteriormente viaja a Viena y comienza su libro: “La otra parte”, novela fantástica, que él mismo ilustra, a pesar de no tener muchos conocimientos en escritura y redacción y dijo: “El que yo escribiera en vez de dibujar fue algo completamente natural, era el recurso más idóneo para desembarazarme con la mayor rapidez de unas ideas perturbadoras que, de otra manera, no hubieran podido ver la luz…”
“El jinete azul” y “La danza de la muerte”
Se dedica por entero a la ilustración de libros: Edgar Allan Poe, principalmente.
Junto a Kandinsky funda “Der Blaude Reiter” (el jinete azul) es un espacio, una opción para impresionistas alemanes que buscaban un espacio de derechos creativos.
En 1914 comienza la guerra, pero no participa debido a su estado de salud.
Realiza la serie: “la danza de la muerte”, basándose en los crímenes de guerra, así como las noticias horrendas que le llegaban. Se llegó a asegurar que el arte de Kubin fue de gran influencia para el cine expresionista alemán. Principalmente en cortometrajes de Fritz Lang, F.W. Murnau y Robert Wiene: la película “El gabinete del doctor Caligari” (1920) como principal exponente.
“Arte degenerado”
Cambia la lectura de Kant por la de Nietzsche. Y comienza un largo período de trabajo y producción creativa. Hasta el inicio de la segunda guerra mundial. Donde los nazis consideran el trabajo de Kubin como “arte degenerado” esto por no seguir las reglas de propaganda del tercer Reich.
Sobrevive a la guerra estando recluido en su casa de campo haciendo ilustraciones para los libros de Kafka y Poe principalmente. Hace litografías y explora los temas del erotismo, la sensualidad y el deseo por medio de la metáfora. En esa época basa también su creación en la enfermedad y agonía de su esposa. (tras de 45 años de matrimonio).
El gigantesco legado de Alfred Kubin.
En 1951 es galardonado con el premio del Gran Estado Austriaco y 6 años después con la condecoración austriaca de ciencias y artes, sobreviviendo otros 8 años para fallecer el 20 de agosto de 1959.
Su legado reside en haber convertido la visión interior -oscura, ambigua, inquietante- en un lenguaje visual moderno legítimo. Su obra no solo amplió los límites temáticos del arte gráfico, sino consolidó una sensibilidad que entiende la imagen como espacio de exploración psicológica y hasta metafísica.
Su imaginario alimentó corrientes posteriores relacionadas con el expresionismo, el surrealismo y la estética del horror psicológico, más que un precursor aislado, fue un puente entre sensibilidades.
Mi top 10 de la obra de Alfred Kubin.
1.- El otro lado (1909)
2.- La guerra (1900)
3.-La mejor médica (1901)
4.- El ermitaño (1903)
5.- La ciudad (1908)
6.- Autorretrato (1902)
7.- El salto mortal (1902)
8.- El huevo (1902)
9.- El poder (1904)
10.- Sphinx (1903)
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